Dos ensayos clínicos recientes en 19 pacientes han demostrado que los trasplantes de células madre en el cerebro son seguros en pacientes con parkinson y que además no provocan efectos secundarios graves.
Aunque el objetivo principal era evaluar la seguridad del procedimiento, ambos estudios también revelaron mejoras clínicas, como una reducción importante de los movimientos involuntarios característicos de la enfermedad.
El parkinson, la segunda enfermedad neurológica más frecuente tras el alzhéimer, afecta a unos 10 millones de personas en el mundo. Esta patología se produce por la muerte progresiva de las neuronas encargadas de producir dopamina, un neurotransmisor clave para el movimiento y el estado de ánimo.
En la década de los 60, el tratamiento estándar se realizó con Levodopa, un precursor de la dopamina. Sin embargo, se demostró que perdía eficacia con el tiempo, ya que cada vez quedan menos neuronas a las que estimular.
En los años 80 se intentaron trasplantes neuronales con tejido fetal, pero la técnica fue abandonada por sus limitaciones éticas y logísticas. Actualmente, con estos dos nuevos estudios se retomó el tratamiento de esta patología con células madre.
El primero se empleó en Japón, donde se utilizaron células madre reprogramadas a partir de sangre de donantes.
El segundo se realizó en EEUU y Canada dónde se empleo un fármaco basado en células madre embrionarias (bemdaneprocel).
Ambos ensayos, publicados en Nature, mostraron mejorías en la mayoría de los pacientes, abriendo nuevas posibilidades para tratar enfermedades incurables.
Jéssica Domínguez Álvarez

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