En Gales en el año 2013, una decisión de política sanitaria empezaría a limitar el acceso de la vacuna contra el herpes zóster a personas menores de 80 años debido a que apenas había unidades disponibles. Sin saberlo, empezaron a crear un experimento de manera totalmente natural, pasados varios años, un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford se puso a analizar los historiales médicos de más de 280.000 ancianos galeses y descubrieron que la vacuna podría ser capaz de reducir el riesgo de desarrollar demencia.
Este estudio, se publicó en la revista Nature y esta reveló que los adultos mayores que recibieron la vacuna presentaban un 20% menos de probabilidades de sufrir demencia, comparándola así con aquellos que no la recibieron. Según el autor principal, Pascal Geldsetzer, “la señal protectora era muy fuerte, sin importar cómo se analizaran los datos”.
Lo relevante de este estudio es su solidez, ya que, a diferencia de otras investigaciones anteriores que podrían estar sesgadas por el hecho de que las personas vacunadas suelen cuidar más su salud. Algo relevante es que todo esto también se pudo observar en otros países, como por ejemplo España, donde desde 2022 se vacuna a los ciudadanos que cumplen 80 años.
El herpes zóster, es causado por el virus varicela-zóster, este es capaz de provocar varicela y que pueda permanecer latente en el sistema nervioso durante años. Su posible relación con la demencia se basa en la hipótesis de que los virus que afectan al sistema nervioso y permanecen dormidos pueden contribuir de manera muy sencilla al desarrollo de enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, las vacunas podrían tener efectos beneficiosos más allá de su propósito inicial, fortaleciendo así de manera significativa el sistema inmunitario de formas que aún se están estudiando.

Otra observación a destacar es la meyor protección que ofrece esta a las mujeres, lo que podría llegar a explicarse por las diferencias biológicas que existen entre hombres y mujeres en la respuesta inmunitaria. El tipo de herpes zóster y la demencia son más frecuentadas en el sexo femenino que en el masculino, lo que podría influir en estos resultados.
Todo esto, todavía no se puede afirmar con el 100% de certeza, ya que, todavía se está estudiando. Para que todo esto se pueda cerziorar, será necesario la realización de ensayos clínicos específicos que confirmen esta relación y determinen, por ejemplo, cuál es la mejor edad para administrar la vacuna con fines preventivos.
En cualquier caso, el estudio abre una vía muy prometedora en la lucha contra la demencia, una enfermedad que afecta a más de 55 millones de personas en el mundo y para la que, hasta ahora, no existen tratamientos realmente eficaces para prevenirla. Este estudio ha sido calificado como el más riguroso en su tipo por expertos como Alberto Ascherio, quien subraya la necesidad urgente de seguir investigando esta vía, dado su enorme potencial para la salud pública.
Eva María Cendal Maroño
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